Angélica
Es una planta bianual de porte robusto, aromática, de tallo erguido, profusamente ramificado, de hasta 2 m. de altura, hueco y cilíndrico; conforme se va subiendo hacia lo alto del tallo van disminuyendo de tamaño. Sus hojas son alternas, anchas, con formas lanceoladas, de bordes aserrados y dotadas de una vaina membranosa. Durante el primer año aparece una roseta de hojas terrestres, y en el segundo un gran tallo acanalado, en cuyo extremo superior presenta umbelas compuestas de flores verdosas. El fruto es un diaquenio (compuesto de dos aquenios). Las flores son pequeñas y de color blanco-verdosas.
Crece silvestre en lugares húmedos, barrancos y hondonadas cerca de corrientes de agua. Es fácil de cultivar sembrando semillas a finales de agosto, nacerá en el mes de septiembre y los frutos estarán maduros al mes de florecer, lo cual ocurre entre el mes de abril y junio.
RECOLECCIÓN
En farmacología se recogen raíces y frutos; las raíces deben ser desenterradas después del segundo año, preferentemente en otoño porque contienen más aceites esenciales. para su almacenamiento hay que primero limpiarlas muy bien, lavarlas y cortarlas en cruz, dejándolas secar a un máximo de 35º C. en lugar soleado o sombrío pero ventilado. Los frutos pueden ir recolectándose a medida que maduren las umbelas; se dejan éstas sobre lonas para que terminen de madurar antes de desprenderlas de sus semillas.
APLICACIONES Y PROPIEDADES
La angélica ha sido adorada desde siempre, en el sentido místico de la palabra. La capacidad milagrosa para curar enfermedades infecciosas, hizo que se convirtiera en una planta imprescindible en múltiples ceremonias y ritos en la Edad Media. Comenzó a ser utilizada como hortaliza en los conventos durante el siglo XIV, pero a partir del siglo XVIII se le dio una utilidad menos divina, pero no menos apreciada; con el aceite esencial de la angélica se preparaban reconstituyentes generales, siendo actualmente parte de la composición de licores estomacales como el Benedictine, Chartreuse, etc. Es de olor y gusto singular, fuerte y aromático. Las hojas también tienen aplicaciones en repostería, cocidas en almíbar o miel.